Rodolfo paró el jueves por la biblioteca para prestarse un par de libros de turismo en Montreal y esa noche revisándolos decidimos dedicar el día a pasear por Le Vieux-Montreal ya que íbamos a ir con nuestra Nike y este recorrido no comprendía visitas a interiores como museos, por ejemplo, y era lo suficientemente corto para hacerlo en un día. Además, y tal vez lo más importante, no podíamos pasar en interiores un hermoso día que nos regalo 24°C, y un sol maravilloso, era un día para caminar por parques y calles.

Siempre hemos disfrutado mucho de viajar juntos en carro: buena música, buena conversación y paisajes. A la izquierda, bosques y montañas, a la derecha más bosques y mas montañas. Ya en el camino veníamos haciendo planes sobre dónde iríamos a acampar para empezar a conocer estos bellos bosques cercanos a Sherbrooke. Hasta ese día, había visto como una ventaja que la ciudad se compartiera con espacios como estos, bosques y gr

andes parques donde podíamos disfrutar de los pájaros y otros animales. Sin embargo, durante este viaje nos encontramos con algunos animalitos atropellados en el borde de la carretera, lo que parecía un zorrito y un par de alguna especie de roedor. Esto me lleno de lástima, y me quedé pensando en si habría alguna forma de impedir que los pobres animalitos trataran de cruzar la carretera, con el enorme peligro que implica para ellos y, también, para los conductores en caso el animal no fuese uno pequeño sino tal vez un venado o un oso. Nos encontramos con señales indicando la dirección hacia el
zoológico de Granby, poniéndolo inmediatamente en nuestra lista de "Por visitar".

El viaje se pasó en un abrir y cerrar de ojos y fue muy fácil no perderse ya que el día anterior Rodo hizo una parada en el local de la
CAA con la intención de comprar un mapa y salió con uno gratis por ser socio, un éxito. Yo era la encargada del plano, cosa que dice mucho de lo fácil y claro que era de interpretar ya que mis poderes de ubicación son casi nulos. Al ser un día feriado cruzamos el puente con mucha facilidad y cero tráfico. Me comentan que en días regulares el tráfico en el
puente Jacques-Cartier podría volver loco a cualquiera (han visto, "Un día de furia" / “Falling Down” con Michael Douglas, bueno, algo así).
Ya en Montreal nos vimos un poco apabullados por los enormes edificios de lo que parecía una zona comercial y financiera. Después de casi 6 meses en Sherbrooke los edificios de más de 5 pisos se vuelven una novedad. Rápidamente encontramos un estacionamiento en el que pagando 10$ podíamos dejar el carro todo el día así que allí establecimos nuestra base de operaciones. Un poco de agua para Nike y a comenzar la caminata.
En las

fotos pueden ver algunos de los sitios que vimos. La pasamos exce

lente y, por supuesto, para las 2 de la tarde ya teníamos mucha hambre. Por supuesto, qué íbamos a almorzar: ¡COMIDA PERUANA! Sí, antes de venir había hecho una pequeña investigación y leído críticas de restaurantes peruanos en Montreal, decidiéndome por Villa Wellington que parecía ser la más comentada. Estoy incluyendo fotos de los plat

os y demás está que diga que eran generosamente servidos. Sobre el sabor yo diría que estaba bien, como una cebichería promedio en Lima, exceptuando la causa que estuvo por sobre el promedio, muy rica. Vaya que disfrutamos la comida después de tantos meses.
Ya con la barriga llena seguimos nuestro paseo, esta vez por el
Boulevard Lasalle donde caminamos a orillas del río, comiendo un rico helado y aprovechamos para re

frescar a Nike. Ella nunca ha sido mucho de nadar, mientras otros perros saltaban al agua sin poder detenerlos Nike la miraba con un poco de aprehensión pero todo se solucionó lanzando al río una ramita con la que veníamos jugando, ella sería capaz de lanzarse dentro de un volcán por recuperar su peloto o una ramita. Terminó disfrutando mucho del rio y es que con el calor que hacia debe haberse estado cocinando.
Luego de

haber descansado un poco y tomado algo de sol, emprendimos nuestro camino a casa de unos amigos peruanos que ya tienen en Montreal 3 años. Nos llevaron a pasear al
Parc Regional de Longueuil que queda a cinco minutos a pie de su departamento y fue bellísimo ya que, aunque ya había oscurecido, pudimos ver a los venados, y patos, que pueden ver en las fotos, entre otros animalitos. Sin embargo, lo más impresionante de esta visita al parque fue el sonido de los pájaros cantando. No podíamos verlos por la oscuridad pero sonaba como si fueran

miles cantando todos al mismo tiempo, realmente incomparable (escuchar video al final). Regresamos a la casa de nuestros amigos para disfrutar de un riquísimo chupe que supero enormemente cualquier cosa que hubiéramos probado ese día. Es lindo sentirse entre amigos en un lugar extraño. Regresamos a Sherbrooke con la barriga llena y el corazón contento con la intención de volver porque hay mucho que ver y conocer, pero para eso tenemos una vida.
Stay tuned.
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