Transporte público en Sherbrooke (1ra parte)

En Lima, como regalo de despedida, mis amigos de la oficina me regalaron un reloj. Desde que estaba en el colegio no utilizaba uno y no es que no me gusten pero tenía ya mucho tiempo buscando alguno y, para serles sincera, me había puesto un poco exigente y a los cientos que debo haber visto les encontraba algo que no me convencía, muchos eran muy bonitos pero ninguno “era yo”.

El reloj que me regalaron en el trabajo es perfecto; dice “Tanna” por donde se le mire. Yo no salía de mi asombro, primero, porque hubieran escogido regalarme un reloj, ya que creo jamás haber mencionado a nadie que buscaba uno y, segundo, porque el reloj fuese como es: justo para mí. En los días siguientes en Lima no dejaba de mirar, admirada en realidad, mi nuevo reloj. Lo debo haber visto cada 2 minutos pero ni una sola vez para ver la hora.

Desde que he llegado a Sherbrooke lo veo con la misma frecuencia pero ahora siempre para ver la hora y esto a causa del transporte público.

En Sherbrooke el transporte público está a cargo de la Société de Transport de Sherbrooke, que busca ofrecer un servicio de calidad a un precio accesible, teniendo en cuenta el cuidado del medio ambiente. Tienen mucho éxito con todo excepto lo del precio accesible, $ CAD 3.10 por viaje nos pareció un exceso cuando recién llegamos pero ahora sabemos que existen otras alternativas de pago:

Pago regular al contado: Depositando $ CAD 3.10, exactos, en la máquina de la entrada del autobús.

Le Jeton: Es una monedita como del tamaño de un centavo que uno puede comprar por $ CAD 3.00 en diversos lugares de la ciudad. Ésta también se deposita en la máquina a la entrada del autobús.

Laissez-passer: Es una tarjeta, con fotografía, que uno puede adquirir por US$ 60.50; tiene una validez de un mes y se puede utilizar para hacer un número ilimitado de viajes en autobús. Ésta, evidentemente, es la opción más económica.

En Sherbrooke, los estudiantes no pagan pasaje y tampoco los niños menores de 5 años acompañados de un adulto. Existen, además, laissez-passer de US$ 47 para los menores de 21 años o mayores de 65.

Para nuestra buena suerte, a los inmigrantes se les facilita un pase gratuito válido por un mes de viajes en autobús. Este pase nos lo dieron en la primera entrevista que tuvimos en el Ministère d’Immigration et Communautés Culturelles.

Además, como mencioné en un post anterior, el PRIE nos dio un juego de guías de las diferentes rutas de la ciudad, las mismas que pueden encontrar en formato pdf en la página web o dentro de los buses. Luego de eso todo es como una especie de juego. Cuando uno quiere ir de un lado a otro, recurre al mapa siguiente, identifica con la ayuda de los colores y números qué ruta debe tomar y ve en las guías a qué hora sale el bus indicado del paradero más cercano.

La otra alternativa es, una vez en el paradero, ver la información que en ellos se publica (como ven en la primera foto de este post, detrás de mí).

Claro que, luego de un tiempo de estar acá uno ya no necesita del mapa para ir a los lugares más visitados. Sabemos que la 9 nos lleva a la biblioteca, la 14 y la 8 al Centre-Ville, la 11 al Carrefour de L’Estrie (Centro Comercial), la 17 y la 16 al cine, etc.

Yo no salgo del asombro aún sobre la puntualidad de los buses. Si dicen que van a llegar a las 14:34, llegan exáctamente a esa hora, ni un minuto más y ni un minuto menos (he allí la razón por la que me es tan útil mi bello reloj). Aunque imagino que no es tan complicado preveer horas de llegada a los paraderos en una ciudad como ésta en la que, desde que hemos llegado, jamás he visto tráfico.

El transporte público es excelente, los choferes son súper amables y los autobuses muy cómodos y limpios. Es un sistema perfecto para quien tiene una rutina de estudios o trabajo definida; sin embargo, para nosotros, que debemos ir de un lado al otro con los trámites y las compras, no es lo ideal, por lo que estamos en la búsqueda de un carro. Ya nos ha pasado que hemos tenido que esperar 20min en un paradero y, en el frío, no es divertido, o que hemos subido a un bus que decía 17 y a mitad de camino decidió convertirse en 18, pero sobre “el bus transformer” y otros contratiempos hablaré en un siguiente post.

Continuará, stay tuned.

Share/Save/Bookmark

Última Parada: Sherbrooke

Creé este blog, principalmente, pensando en lo útiles que nos fueron los blogs de otras familias que, como nosotros, se aventuraron a iniciar una nueva vida en Quebec. Además, mantendrá informados a nuestros amigos y familiares en Perú de nuestro día a día y, espero, nos haga sentir más cerca de ellos.